Hoy se fue, después de estar luchando, mi abuelo. Un tipo grande, muy grande: que hizo lo que pudo siempre en la vida para ayudar a todos, que lo dio todo por una viejita como mi abuela que le devolvió ese favor hasta el final, por unas hijas (porque no eran sus hijastras, eran sus hijas) como mi mamá y mi tía que crecieron con el y que le quisieron siempre por ser un grande...y por unos nietos, bueno, que les voy a contar.
Mi abuelo Alfredo siempre fue un luchador, laburó de lo que pudo en todo momento para salir adelante: cuando yo era chiquito tenía un taxi y se pasaba el día afuera para traer dos mangos. Después vino a Mar del Plata y siguió en lo que fuera, pintando casas, cuidando campos o simplemente haciendo sus cosas. Era un tipo grande, un hombre de los que se hace a si mismo: las historias que nos contaba cuando eramos chicos eran de esas que te gustaba oir, siempre tenía una gracia o algo bueno para decirte, y aunque a veces se enojaba mucho era un tipo con un corazon de oro. He de reconocer que era un poco como somos todos los hombres en mi familia y que la verdad es que le gustaba poco vestirse bien porque sabía que le quedaba mal, y que por mas que la mona se vista de seda, mona se queda: somos gente sencilla, la cual quiere laburar y ayudar en lo que pueda.
Y ahora se me fue, se me fue como me fui yo hace ya seis años, la ultima vez que le vi a el y a mi abuela, que la pobre como pueden suponer está hecha polvo. El no podía irse así, sin poder ver ni hablar, sufriendo: el no le hizo nada a nadie, el nunca tuvo un mal gesto o una actitud fea. El siempre quizo ayudar a todos, siempre quizo a su gente, y si tenía que irse así, hubiese sido mucho mejor haberse ido rodeado de los suyos, los que tanto le queremos y que estamos a 13000 kilometros. Tengo una foto de cuando terminé el secundario con el en el salón, en un momento de esos que se ven poco (yo acabando algo y el de traje), y no me canso nunca de mirarla...Ahora que pienso que esa fue una de las ultimas veces que le di un abrazo y le dije cuanto lo quería se me hace pedazos el alma.
Ahora pienso que me estará mirando, siguiendo a cada segundo lo que haga: ya me adoctrinó hace tiempo de lo que tenía que hacer a partir de ahora que ya era un hombre, y creanme, los consejos de mi abuelo valían oro. Se que si sigo sus recomendaciones voy a ser tan grande como el...Te quiero muchisimo, abuelo, se que vas a estar a mi lado siempre...
Un abrazo mu fuerte Matías. Y tienes razón, los consejos de un abuelo suelen ser de los que nunca se olvidan.
besitos.
Un abrazo Mattu. Lo siento mucho. Y piensa que cada vez que recuerdes sus consejos, tu abuelo seguirá vivo.
Hostia Mattu... lo siento muchísimo!! Espero que lo de hoy haya servido para levantarte un poquito el ánimo, q remontadas de esas no son fáciles!! jeje
Un beso muy fuerte y si tienes q venir a Menorca alguna vez..., avisame!!
Lo lamento, Mattu. Recuerdo cuando perdí, tres años y pico hace, a mi abuelo, de repente y sin podernos despedir. De él y de las cosas que hizo aún soy capaz de aprender algo, sin que nunca me lo enseñara, simplemente porque recuerdo cómo y quién era.
Un abrazo.