...aquí estamos otra vez. No escribía desde el Día de los Inocentes con aquella chorrada de los Spanish Fighters y desde ese día han pasado muchas cosas: Nochevieja con suegros, cuñados y sobrinos, una semana en Barcelona con mi niña y unos Reyes mas bien tranquilillos (unos libros y un documental). Hoy ya pongo rumbo una vez mas hacia Madrid, a la rutina y a pensar que dentro de nada se me acaba la tranquilidad mas que nada porque llega el curro: con Pedro, que vuelve el sábado de Argentina, y con Cesar, que el 15 parece que da comienzo el dichoso "Proyecto Hollywood". Pero a mi lo que me interesa es contaros otras cosas.

Como os dije antes, me he tirado una semana en Barcelona con Irene haciendo un poquito de todo. El caso es que ha tenido sus altos y sus bajos, uno de ellos ayer: sinceramente no me gusta tener que arreglar desastres que han hecho otras personas y que encima se cabreen conmigo porque no consigo arreglarlo. Y no hago mas que ofuscarme en eso, dejar las cosas a medias e irme al carajo porque no soy yo quien tiene que arreglar lo que otras personas joden, sinceramente. A nadie le gusta ponerse a salvarle el culo a los demás...¿Tengo que pagar yo con eso?

Pues si, tengo que hacerlo, porque si soy yo el que va a compartir la vida con ella deberé ocuparme de esas cosas al principio y luego tendré que ocuparme de solventar mis cagadas. Por eso toca cambiar de actitud, pensar en lo que ha de ocurrir en los próximos meses y ver si las cosas funcionan de verdad: ¿que funcionan? habrá que tomar decisiones, dar pasos de una vez si las cosas van bien...¿Y si no funcionan? Pos tocará ajustar cosas y hacerlo mejor, que uno no puede dejar pasar a una chica como ella.

Año nuevo, nuevas metas...Ya tendréis noticias, ya...

PD: Ayer vimos "Once" y la verdad es que me ha encantado...hasta el final. No puede acabar así, coño. Os dejo con una canción de la peli, "Minds made up"...