Palau Olimpic de Badalona, 20 de diciembre de 2007. Joventut recibe a Unicaja en el partido correspondiente a la primera fase de la Euroliga: los malagueños venían de hacer un encuentro flojo ante el Alta Gestión Fuenlabrada mientras que los locales llevaban unas cuantas victorias en casa. Un encuentro que partía con el cartel de parejo acabó con la tercera mayor paliza en la historia de la Euroliga, 105-52. Gaines, Sullivan, Robert Archibald y unos pletóricos Rudy Fernández y Elmer Bennett aplicaban un serio correctivo a las huestes de Scariolo, que llegaban con algunas bajas considerables. El Olimpic fue una fiesta , con los suyos dando a su fiel público un espectáculo digno de ver.
Ese día comenzaba otra historia, no la de ambos clubes (mientras que Unicaja mejoró y se ha metido, por primera vez, en los cuartos de final, el Joventut se está jugando su última oportunidad esta semana en Grecia). Detrás de una torre como Rafa Vecina había una parejita que estaba dando sus primeros pasos en este mundo. Una pareja que ha sufrido muchas veces, que ha tenido sus mas y sus menos.
Como dice la canción, “aunque tu no lo sepas...”. Aunque tu no lo sepas yo te sigo queriendo. Por mas que tu digas que no es lo mismo, claro que no es lo mismo: cada vez nos vemos menos (e igual nos veremos incluso menos), cada vez tenemos mas cosas que hacer (he pasado de sólo trabajar a volver a la uni, al programa, a escribir...y si me salen mas curros) y parece que no estoy igual de pendiente. Quizas tu ayer no lo entendiste, pero volví a casa después de todo el día fuera para ponerme a hacer mil cosas, con tresmil personas a la vez diciendome que hacer...creí que me entendías, creí que sabías las obligaciones que tenía. Me equivoqué, te enojaste y yo me enojé por pensar que lo sabías y aún así no querías entenderlo.
Aunque tu no lo entiendas me toca trabajar ese martes: me toca trabajar porque se que cualquier dinerito, por mas poco que sea, me sirve para poder ir a verte. Porque yo sigo en ese trabajo por ti, sino hace tiempo que lo hubiese dejado. Creo que a nadie le gusta limpiar oficinas, recoger la mugre que hace gente que no tiene la cultura que tienes tu. Sin embargo voy y lo hago, porque ese dinero me vale: con esos veinte euros voy y te invito a cenar, o te compro algo que te guste. Ambos tenemos obligaciones, ambos tenemos nuestros trabajos y tenemos que lidiar con eso tan bien como podamos: si tu me pagases un sueldo podría estar a tu disposición todo el tiempo. Ahora, me lo paga un tío calvo que la verdad es que no me pone nada.
Y aunque no quieras pensar que es asi, aunque no lo quieras, te echo de menos. Tu dices que me echas de menos en lineas generales: que echas de menos mis abrazos y mis besos, y que echas de menos que no haga lo mismo que antes. Siempre me lo dice mi abuela, “tu te haces la fama y luego te echas a dormir”. Llevas mas razon que un santo...¿pero eso significa que haya dejado de quererte?
En resumen, son tres meses en los que hemos descubierto los dos muchas cosas: tu podrás decir que es lo que has encontrado, pero yo me he dado de frente con una cosa. No puedo vivir sin ti, ni estando bien ni estando mal: quiero oirte siempre, cuando estás feliz y cuando estas cabreada. Quiero estar allí cuando me necesites y pueda ir en la medida de lo posible. Y quiero que sientas lo mismo tu tambien...quiero que vuelvas a confiar, creo que no he hecho nada para que dejes de hacerlo. Te quiero, princesita. Felices tres meses...
Gracias. Por tus palabras y por la canción.
Felices tres meses!
Te quiero