Lo que ocurrió ayer debió de ser orgásmico: dentro de la quinta (o sexta, yo que se) fase de la famosa “Operación Malaya” se detuvo a gente cercana al cerebro de la trama marbellí, Juan Antonio Roca. Entre los detenidos estaban su mujer y su hija. La hija del susodicho, de nombre María, estudiaba en Madrid, concretamente la carrera de Derecho en la Universidad de Comillas (a quien lo ignore, es una de las universidades mas caras y exclusivas de España). Su nivel de vida, según podemos oír hoy (antes no lo decía ni dios, supongo que preferían no hablar por tener “palenque ande rascarse”, como dice en el Martín Fierro) era de lujo: si hasta tenía esta señorita (que tiene mas o menos mi edad) un Mercedes con chofer para llevarla desde la residencia hasta la uni todos los días (nada de autobuses de línea como el que hoy pinchó cuando venía desde Somosaguas a Moncloa...suerte que tuvimos que esperar poco).

Digo que lo de ayer debe haber sido obsceno por el ambiente en el que ocurrió la detención de la jovenzuela: no la pillaron antes de ir a clase, en cuanto saliese de su residencia, no; fueron a detenerla a la mismísima universidad, llena de niños bien y donde todo el mundo pudo verlo. Si hubiese sido testigo de un hecho semejante he de confesar que me hubiese masturbado ahí mismo por lo cachondo que me hubiese puesto ver como detenían a la hija de un tío que se ha enriquecido especulando o, en su defecto, haber pasado por un miembro de aquella multitud de la famosa foto de Robert Capa donde se ríen de una mujer acusada de colaboracionismo con el régimen nazi.

Siempre he dicho que quien tiene dinero desde hace mucho, quien nace en cuna de oro heredada por padres y abuelos es gente que sabe de donde viene y hacia donde va: vale, muchísimos son hijos, nietos o bisnietos de auténticos cabrones, empresarios sin escrúpulos o tienen cierto carácter de marqueses, condes o polladas similares. Sin embargo, nunca sabes de ellos, nunca oyes ni hablar de esta gente, que no sale nunca en la tele y que nunca conocerás. Los que, en cambio, tienen la cuna, los juguetes, el chupete y el biberón de oro, luego tienen los mejores colegios e internados, y tienen un padre que se ha hecho rico gracias a tejes y manejes varios, pasándose por la bisectriz a la justicia, la decencia y la moral, son los que primero caen porque hacen mas ruido que nadie: te enteras de que esta niña de papá tenía coche y chofer para ir a la universidad mas cara de Madrid, y ves como la pillan por colaborar a que su padre lavase dinero...o ves como el hijo de Camilo Sesto (que no tiene suficiente con ser quien es el pobrecito) va dándose de hostias por los afters o diciendo que su padre es maricón. El que nunca ha tenido un duro y luego es millonario de maneras poco serias se suele creer más que Gardel, y al final es siempre el que acaba cayendo. Ojala que el peso de la ley caiga sobre la cabeza de esta niñata y que el resto de individuos que ande jugando con mucho dinero caiga también.