Ayer decidí hacerlo, estaba triste y necesitaba pegarme una paliza de estas condiciones. Tenía pensado algo más largo, concentrado, con mierda para picotear y todo, pero fui improvisando sobre la marcha y francamente quedó bien. Mi sesión de cine de ayer viernes tuvo una nota de sobresaliente, muy cerca de matrícula. Los Oscars se acercan y es el momento de ver a algunos de los candidatos para hacer balance y hablar con conocimiento de causa. Que ahora se hacen muchas quinielas y la gente vota por lo que ha visto, que es lo que siempre pasa, y cuando habla, lo hace porque le dejan hablar y soltar su rollo. Yo procuro estar enterado cuando hablo de una cosa...aunque la verdad no se para que, porque si luego eres tertuliano de Ana Rosa tienes que hablar de la novela primero, del 11-M después, de la Mosquera mas tarde y del “Butano” para cerrar. Sin más, nos vamos al análisis:

“El último rey de Escocia”: Whitaker ganador, pero YA!!

La cogía con muchísimas ganas viendo quien llevaba el papel protagónico. Forest Whitaker interpreta al dictador Ibi Amin Daba, que se hizo con las riendas de Uganda entre 1970 y 1979. Con fama de estrafalario, caníbal y demás, Amin gobernó con mano dura al país centroafricano y fue acusado de genocidio, de matar opositores (que apoyaban al derrocado Obote). Un joven médico se cruza en la vida del dictador y se convierte en su hombre de confianza, viendo como Uganda pasa de tener esperanzas y ganas de salir a delante a convertirse, una vez mas, en un país donde se impone aquello de “o matas, o te matan”. La excentricidad del personaje (existe un documental que lo ilustra) es llevaba a la pantalla por un Whitaker que se lleva la palma, que captura la manera de hablar del dictador y sus gestos a la perfección. Quizás el problema de la película sea ese, en que el actor afroamericano ha asimilado tanto al personaje que se convierte en una especie de “dic-actor”: nada pasa en la película sin que Whitaker esté ahí, las partes en las que él no está se hacen largas y tediosas (aunque haya folleteo con africanas macizas). Viendo a algunos de sus compañeros de categoría puede que caiga, viendo que Will Smith lo hace bien en una gran película y que Peter O’Toole la clava interpretándose “a si mismo” (un gran actor, moribundo, del cual nadie se acuerda). Mejor que DiCaprio en “Blood Diamond” lo hace, para que negarlo. Whitaker puede ganarlo, pero tiene dos grandes actores y dos grandes películas delante de él. ¿Dará el golpe?

“Pequeña Miss Sunshine”: Proust, heroína y roadtrips para frascasados.

Llevaba creo que desde noviembre en el ordenador, y yo no encontraba el tiempo para verla, a pesar de las enormes críticas que recibió, siendo una de las mejores valoradas no solo por la industria, sino también por el público. Sencillamente genial, estas son las “road-movies” que valen la pena: no aquellas que te enseñan que la vida es dura y que puedes salir adelante, superar tus miedos y convertirte en otra persona. No: esta te dice que toda tu vida serás un fracasado, y que no importa lo que hagas, no saldrás adelante; que mejor cosa que hacer que descojonarte de aquellos que se creen mejores que tu, que te miran por encima del hombro y piensan que son lo mas. Todos están geniales, desde Greg Kinnear (como se parece a mi padre de cara) y Tony Collete hasta los hijos (el “emo” que quiere ser piloto y la encantadora niña que sueña con ser pequeña miss). Me quedo sin dudas con el hermano de Collete, interpretado por Steve Carell: un actor más del rollo independiente, aunque surge del humor americano de “SNL”. Interpreta a Frank, un gay con tendencias suicidas que quizás es el primero en entender el mensaje que la vida quiere darle...y eso que se dedica a estudiar a un “loser” como Proust. Será la peli simpática que se llevará el premio de estar ahí, viendo las otras cuatro JOYAS que son candidatas. Quizás ese es el objetivo: saber que no llegarán a ser triunfadores, pero estarán ahí para reírse de todos los que se sienten superiores.

“Jesus Camp”: ¡por Dios, que documental!

Mientras me disponía a ver “Pequeña Miss...”, cotilleaba las quinielas de Hollywood sobre quienes serían los ganadores. Un género del cual mucha gente habla sin saber es el de “mejor documental”. He visto muchos documentales americanos este año y sinceramente, me falta alguno (el sublime “When the leeves broke” de Spike Lee ni siquiera estaba entre los cinco mejores) pero los que hay son buenos según me han contado. Todo el mundo se arriba al sol que mas calienta, el de “Una verdad incómoda” (el único que hemos podido ver en España), porque es el que todos queremos ver, porque deja el típico mensaje “hidrato de carbono”: te influye energía, te deja algo en la mente, pero por un período corto de tiempo, así la verdad deja de ser incómoda cuando vas a dos calles de tu casa con el coche. Si encima hay detrás un políticucho como Gore, que ahora va de líder espiritual de los “comeflores de salón”, pues mas apoyo tendrá. “Jesus Camp” en cambio, es un documental que, mas que dejar un mensaje, nos advierte de lo que puede pasar: se mete de lleno en el mundo del cristianismo evangélico, y de como se orienta hacia los niños. 80 minutos de brutalidad ultracatólica donde vemos a chavalillos hablar sin tapujos de creacionismo, aborto y “guerra santa”, comentando como “evangelizan” a sus amiguitos en el barrio y llorando por tener una doble moral cuando salen de la parroquia. No se si fueron a pillar a los mas tontos (te ríes cuando les oyes hablar de creacionismo y luego te dicen que tenemos instintos animales como la envidia) o es que todos son así, pero lo que hemos podido ver ACOJONA. La escena mas brutal es un momento de oración donde sacan una foto a tamaño natural de George W. Bush, al cual los niños le piden que levante esta nación y al mundo apoyándose en los valores cristianos: no es mas que un reflejo de la realidad, un gobernante de cartón en las manos de extremistas que quieren imponer ideas obsoletas para el resto de la gente. Que está mal utilizar la religión para hacer política, pero es peor hacer política con la religión.

Ya veremos que nos acaban diciendo los de la Academia, por lo pronto yo os recomiendo estas tres. ¿Alguna aportación?