Cerca de las once de la noche. Sábado 10 de febrero, creo poder afirmar que es uno de los peores días de la historia. Parecía que arrancaría bien: me siento delante de la tele y me recuerdan uno de los momentos claves de mi niñez/adolescencia (ya hablaré de esto mañana o el lunes) y hasta el almuerzo genial (que ganas tenía de patatas bravas). Luego llegó una seguidilla de golpes duros, de los que tocan la moral: mierda de partido en la Liga, llegar a casa para ver palmar a la Penya tras haber apelado al espíritu de Saint Louis y ver como el Baskonia cae ante el Trampa$. Luego las chuches, que me cayeron de culo (tengo por ahí media bolsa cuando suelo zampármelas en nada) y la prensa rosa, que nos viene a descubrir que los Borbones son personas humanas. A mi se me muere una hermana y me dicen “mi mas sentido pésame” y adiós muy buenas. Hasta los huevos ya estoy de la ciudadana Erika Ortiz Rocasolano, que tenía DNI y problemas como todo el mundo...
Me subí una cerveza y mi jarrita a la cueva, que hoy estará libre hasta las 3 o 4 fijo. Y me di cuenta de todo: ahora lo se, lo tengo mas que claro. Se que este día hubiese sido muy distinto si estuviera contigo. Quizás no me hubiese levantado de la cama a las 11 para poner la Cuatro y encontrarme con que Dragon Ball Z llegaba a su momento más emotivo, o no habría comido bravas: me hubiese levantado tarde, a comer alguna guarrería o ni siquiera comer. Hubiese pasado del baloncesto: nos habríamos ido a dar una vuelta por ahí, que tenías que comprar unas cosas y yo querría comprarte algo (es mas, ya lo he visto). Y ahora estaríamos llegando a casa mientras pillamos comida en algún sitio, un telepi o un kebab, guarrerías para cenar y de postre más guarrerías.
Pero estás en Barcelona y yo en Madrid. Y te deprimes. Y me deprimo yo también. Con el sueño que tengo, la mierda de tarde que me ha dado el baloncesto y el dormir solo esta noche acabarán por amargarme el sueño. Igual a ti te pasará igual: habrás tenido una mala tarde, alguna discusión o se te ha pasado la hora de hacer tus cosas, por lo que andarás asqueada...o te habrás dormido pensando en la mierda de vida que estás viviendo gracias a aferrarte a una persona que está lejos. Quizás hayas pensado en dejarlo, en abandonar todo y perder (siempre según tu opinión) “lo mas bonito que has tenido nunca”.
Y ahí entra nuestra amiga la cama. Ese sitio en el que pasamos, según estadísticas, un tercio de nuestra vida. Se pueden hacer muchas cosas en una cama según Homer Simpson: puedes construirte un fuerte o hacerte fuerte. Puedes “pasarte la vida” o luchar por tu vida. Las almohadas cumplen esa doble función de consejeras y arma de corto, medio y largo alcance. Hoy mi cama se quejará de que solo esté yo en ella y que encima esté semidesnudo; se cansará de que me pase las noches dando vueltas...pero a partir del jueves la engañaré. Aprovecharé cuando esté distraída, cogeré mis cosas y huiré, poniendo pies en polvorosa (como me gusta esta expresión, redios) y metiéndome en otra cama...que también se enojará cuando me marche así de improviso después de unos días de romance. Hoy me preguntaba la novia de un compañero de equipo por ti: me decía que se notaba que te quería, que era muy bonito todo lo que te dedicaba. Que si cuanto llevamos juntos, que si cuando te iré a ver...Y me deprimí. Por eso hoy estoy asqueado. Ojala recién, cuando he mirado hacia atrás, hubieses estado tú dándome un beso o mirándome escribir. Habrá que esperar hasta el viernes entonces para vivir eso. Por lo pronto, vamos a la cama...
Me recordaste esta canción de Ismael Serrano:
Qué andarás haciendo ahora,
hecha una madeja en el sillón,
dibujando constelaciones en los huecos
de los cuadros que aún faltan por colgar.
Qué andarás haciendo ahora,
apagando las luces del salón,
probándote quizá un vestido nuevo,
planeando una huida, ver el mar.
Y yo afilando lunas, perdido en el hotel,
encontrando tus caricias en el neceser.
Y yo buscándote en el espejo azul del baño,
en la ropa cansada del armario.
Qué andarás haciendo ahora,
cansada viendo la televisión,
guardando mi paz y mis retratos,
la costumbre de dormir al lado izquierdo.
Qué andarás haciendo ahora,
maldiciendo la luz, el primer sol,
hermosa con los párpados hinchados,
regando las plantas, todos los recuerdos.
Y yo retirando hojas secas de la cama,
soñándome contigo bajo el agua.
Y yo recordando que olvidé tender la ropa,
preguntándome qué andarás haciendo ahora.
trampa$ mandril y demas cosas... tio te pensaba con mas razocinio para estas cosas.
tranqui que hoy gana el madrid y asi sufres un poquito mas :p
Perdona, no quise molestar. No volverá a pasar.
Marcus: ¿Perdon? Pasó como en Zaragoza, jejejeje.
Al o a la de los puntos suspensivos: sigue escribiendo, pero identificate, ¿no? Tu sabes que soy Mattu, pero yo no se quien eres tu...