Ya son las doce de la noche. La última vez que hablamos eran las siete y media: hasta las nueve que bajé a cenar estuve pegado al auricular. “Ncesito oirt” ponía el SMS. Hablamos de todo, de lo nuestro y de lo que queremos ambos en esta vida. Nos dijimos muchas cosas bonitas, incluso alguna guarrada. Nos amamos a través de las ondas telefónicas, pensábamos que el otro estaba al lado y sonreímos.

Me dijiste que tú no soportabas el orgullo entendido como algo que hay que defender a capa y espada, que no necesitabas a un tipo que marcase sus principios. Creo que hoy cometí un error: saque a relucir mi parte más egoísta, mi faceta más asquerosa. No necesito la limosna de nadie, se buscarme la vida por mi cuenta; no hay mas que ver como me pegué la pateada padre por no pedir un euro para el metro el martes. Lo de hoy lo hacía pensando en ti, en que podrías necesitar ese dinero para una urgencia, pero pensaba también en mí, estaba más pendiente del hecho de que todo lo que he estado haciendo en este tiempo lo hacía por ti. Por ti me iba a pasar frío para sacar a Olaf, por ti me metí a limpiar ese loft. Por ti me paso los martes y los viernes limpiando mierda en una oficina. Por conseguir que tu te ahorres algo de dinero y que puedas tener a tu lado a tu niño. No quería que gastases cincuenta euros en dos billetes para que solo esté unas pocas horas allí contigo para volver a meterme a fregar suelos y baños en Madrid. Quería que guardaras eso para que, en caso de no necesitarlo, lo aprovechases para otra ocasión; o le enviases un regalo a tu padre, ese padre al que tanto quieres y por el que darías tanto. Ya te lo dije: si quisieras incluso yo me sacrificaría, dejaría de ir a Barcelona y te daría la pasta para que tu fueses a Jaén a verle por su cumpleaños, que cae por las fechas en las que yo estoy por allí. Lo haría todo por ti, lo voy a dar todo por ti, te lo he contado una y mil veces.

Pero me puede mi afán de “superstar”, de héroe que tiene tres trabajos para estar cuatro días con la mujer que ama, para ser la envidia del círculo de amigas o del trabajo, donde dices que yo hago eso por ir a verte a ti. Me puede doler sentirme inútil, que lo que hago no sirva para nada porque tú quieres verme antes, porque quieres acabar con esta espera y tenerme en tus brazos al menos unas horas. Se me vienen al suelo todos mis planes, todas las ideas que tenía, todos los sitios donde quería llevarte aprovechando que tú tenías ese fin de semana libre: todo estaba calculado al milímetro. Y hoy no puedo hacerlo por más que tú me pagues el billete, porque no tengo ni donde caerme muerto.

Te enojaste. Supongo que piensas que no quiero ir a verte. No respondes: tu móvil está apagado y el fijo suena y suena sin que nadie responda. Tampoco había nadie en casa, o eso dijiste. Quizás no quieras saber nunca mas de mi; quizás soy un exagerado y solo te has quedado dormida. Pero no puedo dejar de pensar en ese momento, en cuando me dices que me pagas el billete, me dices que vaya ya o me dejas claro que tu me mantendrás en el caso de que a mi se me ocurra irme a Barcelona a vivir; “no tendrías que hacer nada, no tendrías que trabajar: solo darme lo que necesito, que es tu presencia”. Reconozco que soy un egoísta: no quiero que, porque decidas tenerme cerca a todas horas, tengas que convertirte en una esclava de nadie. Quiero que seas mía y de nadie más, quiero que nos pasemos los días metidos en nuestra habitación y que no salgamos: nos compramos una neverita, instalamos un vater con un plato de ducha y comemos chucherias. Quizás no sería algo real, tal vez es imposible de conseguir, pero me conformaría con poder estar a tu lado y que ambos salgamos a la calle todos los días a ganarnos el pan, para llegar al final del día cansados pero teniéndonos al lado. Me sentiría un estorbo, una molestia como ya soy aquí. Sería un problema, vida, y no lo niegues.

Ahora tengo ganas de tragarme todo (mi rabia, mis dudas, mi “orgullo”...): quiero volver atrás y decirte que si a todo. Cómprame el billete, hazme un hueco en tu armario, méteme en tu casa y no me dejes salir en mi vida. Cásame contigo, hazme tuyo para siempre. Seamos novios, seamos pareja...seamos uno.

Pero no estas: puede que duermas, puede que estés llorando y pensando en que soy como todos. Ojala aparecieses ahora mismo y me quitases mis dudas. Ojala vinieses y respondieses a todas mis preguntas. Ojala estuvieses aquí para secar estas lagrimas...

No estas...