Ayer me recordaban estas dos palabras dos personas distintas, pero a las cuales les tengo bastante aprecio. El colegio y el instituto son etapas que nos marcan a todos y que crean un poco la manera de ser de la persona que luego eres, lo que pase en esos años te va a marcar bastante.
Dani de Vicente, con su post sobre las matemáticas, me recordó la parte de las aptitudes. A mí siempre me dijeron en casa que desde pequeño siempre era muy preguntón, tenía ganas de aprender y de conocer cada día mas cosas. Cuando mi viejo hacía el reparto de periódicos del puesto de mi tío (trabajo que luego hice yo años después), antes de llevarme al cole se ponía a hojear la prensa, y mientras tomaba mi desayuno le decía “¿y esta letra cual es?” a todas las letras raras que veía. Luego ya el era el que me preguntaba cual era y yo respondía que si la C (de “Claudio”), la B (de “Belén”), la M (de “mamá”) y así con todas. Aprendí a leer antes de empezar a ir a primaria, algo que no se acostumbraba a ver en los jardines de niños. El primer día de cole ya llegaba con los “deberes hechos” y podía leer bien y escribir igual. Tampoco se me daban mal las matemáticas, que es algo que poco a poco vas dejando de lado pero que mientras vas aprendiendo, si comprendes y sabes responder, ayuda y mucho a que se formen una buena opinión de ti. Así fuimos avanzando todos hasta los cursos mas complicados: el mío fue sexto, cuando tenía una profe de Lengua que era muy cabrona. Recuerdo siempre mi problema con los acentos porque en sexto suspendí por primera vez un examen, sacando un tres en uno sobre acentuación. Al final pude recuperar con otros exámenes y la aprobé. Ese año también estuve a punto de llevarme plástica (si, si, plástica), pero de vago, de lo poco que me gustaba pintar y hacer cosas de ese tipo. Ya en esa época quería hacer pensar a los demás que estaba mas a otras cosas que al cole, aunque seguía destacando sin hacer mucho: en séptimo fui segundo escolta de la bandera argentina (allí, con el carácter puramente nacionalista que existe, los alumnos que mas destacan son los encargados de llevar, durante los actos conmemorativos de nivel nacional, la enseña patria) y durante los años siguientes era suplente. Ya a partir de octavo y noveno de Primaria empezaban a marcarse diferencias, ya se miraba de otra manera a la gente que no se llevaba asignaturas a Diciembre (Junio) y Marzo (Septiembre). Y mas todavía si esa gente luego era la que representaba al colegio en las competiciones escolares a nivel intelectual: un año fui a las olimpiadas de matemáticas (no fue la gran cosa) y dos a las de contabilidad (un año primer premio y otro primera mención). Aunque donde mejor me lo pasé fue en el Modelo de Naciones Unidas: no se como no se hacen cosas de ese tipo aquí en España a nivel de bachillerato o E.S.O., los chavales aprenderían muchísimo, interactuarían con peña con ideas similares a las suyas y le iría mucho mejor en la vida a la hora de sentarse a dialogar, no a gritarse como los marranos esos que se hacen llamar “tertulianos” (me da igual el tipo de programa). Recién volvía de mi viaje de egresados cuando me dijeron que me hacía cargo de parte del proyecto, y la verdad es que no lo hicimos nada mal con cuatro chicas de cursos inferiores, dos como “delegadas” y dos que ayudaron con la preparación del proyecto y estaban siempre para echar una mano. Ahí conocí a mucha gente que valía la pena y con la que perdí el contacto cuando me fui (no existía el Messenger en aquella época, o no tenía la repercusión que tiene actualmente): Sólo hablo con el Bocho, y eso cuando tengo un rato.
Sobre actitudes me habló Irene. Bueno, no me habló exactamente, es que encontró una página que debería de haber sido enterrada en el fondo de internet. Resulta que en el último curso un chaval creo una web de la clase. Se llamaba Alexander y no se porque, pero desde el primer día no le caí bien. Me tenía cruzado a mi a saber por que cosa (nunca se lo pregunté) y depende como me cogiese el día yo acababa también picado. Total, que en dicha web creo un apartado con una biografía mía no muy amigable a decir verdad. Resumamos un poco mi vida en relación con mis compañeros: siempre pude decir que tuve durante mi vida grandes amigos en el colegio, con los que mantengo todavía contacto, pero a lo largo de mucho tiempo hubo gente que fue cambiando, que fue juntándose con los que mas cerca tenía de casa o con los que compartía una manera de ser. Los que eran mis amigos en el jardín de niños, que éramos vecinos y jugábamos todos los días poco a poco fueron cambiando, quizás “madurando”, quizás “volviéndose tontos” (a mis ojos). Tampoco era de los que destacaba mucho en deportes colectivos: nunca estuve en el equipo de fútbol del colegio (el que más se potenciaba); y en los individuales, como el atletismo (que me dio fuerte en mi etapa de los 12-13 años) no podía participar porque era federado. Lo que realmente cambió mi relación con mucha gente fue mudarme del barrio donde estaba mi colegio y posterior instituto a un sitio mucho mas alejado, y que para verles o quedar a jugar al fútbol tenía que hacer dos kilómetros en lo que fuese (bicicleta o andando, no era muy de bus en Argentina), por lo que muchas veces no pude quemar etapas con ellos, como las primeras fiestas con alcohol, el primer cigarrillo (que muchos me llamaban “cabrón” porque conseguí evitar el vicio al que estaban enganchados). Poco a poco fui encontrando a la gente con la que compartía una manera de hacer las cosas, una manera de pensar, una manera de ser: chicos como Groucho, Juani, el Mono, Pablo, Fafa o Lio me demostraron que uno puede combinar muchas cosas, como el ser aplicado en clase y no ser un quilombero, con salir por ahí el fin de semana a bailar y pasárselo bien los viernes haciendo cualquier cosa. En el viaje de egresados pensé que sería la oportunidad que estaba esperando para “arreglar” mis disputas con los que me llevaba mal o acercarme a aquellos con los que no hablaba, pero eso no pasó: seguí con los míos, que eran los que valían la pena, porque los otros tampoco tuvieron ganas de acercarse a hablar.
Ahora veo a la peque de la casa empezar a pasar de nuestro vecino porque ya es una chica de 12 años, que juega voleibol y que mira MTV, y veo como el pobre chaval se queda en casa con sus amigos haciendo sus cosas, que recibe un kit de arqueólogo para Reyes (ahora si que mola montar dinosaurios: tienes que desenterrar el fósil y montarlo, no como cuando éramos pequeños que eran unas maquetas de madera de balsa), que va de a poco con los estudios pero a paso firme, que es un poco introvertido...mi madre dice que le recuerda mucho a cuando yo era pequeño, y por favor pido que siga siendo como es, porque si vas por el camino que tu eliges siempre vas a salir ganando a la larga. Si vas por el que te llevan los demás, como le pasa a la peque por mas que la adoctrinemos aquí, a saber que pasará.
PD: He llegado a la friolera de DIEZ VOTOS!!! ¿A que soy un crack?
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