Bien, 29 de Agosto de 2006. Hoy hace un año de que el huracán "Katrina" tocaba tierra en las costas del Golfo de México, tomándosela de lleno con los estados de Mississippi, Louisiana y Alabama, y mas concretamente, con una ciudad, Nueva Orleáns. Un clásico entre las ciudades del sur de Norteamérica, NO se comió de lleno toda la furia del "Katrina"; si fuese una ciudad del interior de Estados Unidos de las que siempre atacan los tornados (me viene a la mente Wichita), no habría demasiado problema. Pero precisamente NO es una ciudad cuyo terreno ha sido ganado, en gran parte, al agua. El resultado de un huracán de grado 5 en la escala de Fujita (el máximo) frente a unos diques que no estaban preparados para contener tal desastre no pudo ser otra cosa que eso mismo, un desastre: nadie las vio venir, gran parte de la ciudad bajo agua, miles de muertos (hace dos semanas, según publicaba ayer "El País", seguían apareciendo cadáveres), y mucha gente que, ya no solo perdió su casa, sino todo lo que tenía. Éxodos masivos de población a otras zonas de los USA, gente a la que ya no le queda nada en la vida, pero sobretodo, hay un prototipo de "víctima del Katrina": negro, pobre y sin trabajo. Poco se ha hecho desde el Gobierno Americano por ayudar, y en lo que han ayudado, lo han hecho muy tarde.

Spike Lee ha hecho, con motivo del primer aniversario del Katrina, un documental, "When the Levees Broke" ("Cuando los diques se rompen"), donde no solo nos muestra los primeros días de la catástrofe, lo que nos ofrecieron todos los medios de comunicación de todo el mundo (es lo que tiene cuando las catástrofes ocurren en Estados Unidos, quieras o no las vas a ver), sino todo lo que venía alrededor de ella, que pasó con muchas de las víctimas, cual fue la forma de actuar del Gobierno, entrevistas con especialistas sobre huracanes, construcción de diques y, por encima de todo, las víctimas. Testimonios que de verdad te enseñan que se puede reaccionar ante una cosa asi cogiendo tus cosas y marchándote, o quedándote en tu ciudad de siempre y esperando que llegue una ayuda que tarda en llegar, y tarda, y tarda...De última puedes reaccionar como Kanye West, que dijo en vivo y en directo que a George Bush no le importaba la gente negra (con la reacción de Mike Myers ante tal afirmación), o como Lee, que con su óptica particular (todos sabemos de que palo va Le Plus X) se ha marcado un peazo documental de cuatro horas. Está en eMule, en inglés claro, asi que quien quiera verlo, puede bajarlo y disfrutar de una autentica declaración de intenciones, donde no se deja fuera a nadie.

Sin embargo, hay algo que no se le puede quitar a NO, que es el Mardi Gras. En Nueva Orleáns la gente se imbuye de espíritu pagano y toma las calles vestidos con vaporosos y coloridos vestidos. Para muchos esta fiesta en la que la extravagancia y el abandono se llevan a su más delirante extremo es la mejor de todas las que celebran el carnaval. El Mardi Gras es una fiesta que dura todo el día en el mejor estilo de Nueva Orleáns. Durante el Día Zulu y Rex, los reyes del carnaval, lideran los dos desfiles principales. La gente sale a la calle y, propios y ajenos, extraños y locales, viven una jornada de auténtico desfase y fiesta. Total, un día es un día...

NO es, salvando las distancias, algo parecido a Cádiz aquí en España, una ciudad del Sur, con lo que ello supone en los sitios (no recuerdo de que francés era aquella afirmación que las gentes que vivían en sitios mas cálidos tenían menos tendencia a trabajar y mas a estar de fiesta y mas alegre...) mas cálidos. Hace cosa de dos semanas, Juan Cruz, periodista de "El País", escribía bastante sobre Cádiz, hablando de cual era el origen de esa alegría particular que tienen los gaditanos. Hablaba el columnista sobre una catástrofe natural ocurrida en 1755, cuando un terremoto (con epicentro en Lisboa), generó una ola gigante que arrasó la localidad del sur español. Los gaditanos, según cuentan algunos, se dieron cuenta de que la muerte podía llegar en cualquier momento y de cualquier manera, por eso comenzaron a vivir con alegría, con la alegría que tienes que vivir cuando puedes pensar que todos los días pueden ser el último.Tantas cosas cambiarían en este mundo si todo el mundo pensase que “este día puede ser el último, asi que a vivirlo con alegría”. Asi que desde este humilde sitio que me dejan en “La Coctelera”, envío un cordial abrazo a todas aquellas personas que han perdido su hogar, sus familias y su vida bajo el ataque del Katrina, prometo que algún día, antes de morir, estaré en el Mardi Gras disfrutando de la vida con aquellos que necesitan olvidar, y ruego a quien sea, a quien tenga el poder en sus manos (terrenal, supraterrenal, que cada cual se de por aludido) que ponga todo de si para evitar que cosas asi se repitan, en el primer, segundo, tercer o inframundo.